- ¡ No le creas, no le creas, no le creas!
Burattino se detuvo de mal humor:
- ¿Qué quieres?
- No creas al gato y la zorra...
- ¡Dejame en paz!
Volvió a empreder su carrera y escucho como la lechuza le gritaba desde lejos:
- Cuidate de los bandidos de este camino...











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